Breve reseña sobre Chiapas
En Chiapas, la diversidad es una característica que se da en todos los aspectos que conforman el estado, tanto en su medio físico, geográfico, biológico, como por su gente, su historia, sus culturas, dando como resultado una tierra abundante y compleja de grandes contrastes, una suerte de textil en el que se mezclan un sinfín de colores y puntadas diferentes.
La geografía estatal es un muestrario de tipos de vegetación que desde las costas chiapanecas, con sus manglares, van ascendiendo hasta llegar a los bosques de pino y encino y las selvas de niebla, hábitats que se desarrollan entre los 1,400 y los 3,000 metros sobre el nivel del mar. Esta variedad de ambientes y de climas, puesto que en Chiapas lo único que no hay son desiertos y picos nevados, da lugar a una riqueza de especies vivas como en pocos sitios en el mundo.
La accidentada geografía chiapaneca nos brinda bellezas naturales de inigualable hermosura, como el Cañón del Sumidero, hendidura profunda entre dos montañas por donde pasa uno de los ríos más caudalosos del país, el Grijalva; o las cascadas de Agua Azul, caídas de agua cuyas tonalidades muestran una amplia gama de tonos entre el azul y el verde.
El territorio chiapaneco fue hogar de culturas ancestrales como los chiapanecas, los zoques y los propios mayas, cuyos vestigios se suman a las maravillas que pueden observarse en la región y cuyas tradiciones y rituales se siguen ejecutando entre muchas poblaciones del estado, perpetuando así la herencia prehispánica.
La llegada de los colonizadores españoles a principios del siglo XVI agregó un sinnúmero de tintes a la conformación de este tapete multicolor que es nuestro Chiapas. El choque de culturas que significó su presencia se convirtió después en una aleación de lo europeo con lo indígena que sentó las bases para muchos aspectos característicos de nuestro estado hoy en día, como la comida típica chiapaneca, fusión de recetas traídas por los conquistadores con ingredientes y fórmulas étnicas. La presencia española cambió la arquitectura local y nos dejó vestigios como las ancestrales Chiapas, la de la Real Corona y la de los Españoles, que hoy son Chiapa de Corzo y San Cristóbal de Las Casas, ciudades con una marcada traza colonial. La presencia de monjes evangelizadores, particularmente de la compañía de Santo Domingo de Guzmán, significó la construcción de conventos y ciudades, como Comitán de Domínguez, que nos siguen maravillando hoy en día. Entre los rastros que los dominicos dejaron en nuestras tierras se encuentra la iglesia de Santo Domingo en San Cristóbal de Las Casas, joya de la arquitectura barroca; el ex convento de Santo Domingo en Chiapa de Corzo, recientemente restaurado y que funge como motor cultural de la ciudad; y restos de construcciones monumentales de gran hermosura, como las iglesias y conventos de Tecpatán, Copanahuastla y Chapultenango, por citar sólo algunos.
La riqueza y abundancia natural y cultural de Chiapas contrasta con la carestía extrema y marginación en que viven muchos de sus habitantes, pues el estado es uno de los más pobres del país, con altos niveles de analfabetismo y mortalidad entre una población que, además, se enfrenta a la barrera del idioma, ya que alrededor del 26 % de los residentes de Chiapas hablan una lengua indígena y el 8.5 % son monolingües.
Chiapas enfrenta grandes retos para propiciar a sus habitantes mejores condiciones de vida y a la vez conservar y perpetuar el patrimonio natural, histórico y cultural que posee. Ésta es una tarea conjunta que corresponde a todos los actores del desarrollo regional: instancias de gobierno, iniciativa privada, organismos no gubernamentales y sociedad civil. El cuidado de este textil multicolor que es el universo chiapaneco, para que sus colores no se deslaven ni su trama se desbarate, es una responsabilidad que comparten todos aquellos que, a pesar de la diversidad, tienen en común a Chiapas.